Fundador

No hay tarea más delicada, difí­cil y gratificante que la de educar. Los que tenemos esta convicción invertimos nuestros años pensando y repensando en los pasos que nos corresponde dar; saber que de nuestras acciones depende en buena parte el desarrollo del potencial de niños y jóvenes, nos genera un enorme compromiso y una inmensa responsabilidad con el futuro.

La educación no puede ser tomada de manera fragmentada y menos por el camino más fácil, si bien la instrucción y la formación son dos aspectos diferentes, ambos se construyen paralelamente; la falta de uno hace que el otro pierda relevancia.

Una persona brillante profesionalmente, pero escasa en valores, es tan pobre como aquella que supuestamente formada en valores no tiene una adecuada instrucción y por tanto muy poco que aportar. Lamentablemente esta visión fragmentada es una de las razones del porque nuestra educación está como está. La mayoría de centros educativos consciente o inconscientemente, han escudado su poco trabajo en el aspecto académico, en la justificación de una prioritaria formación en valores, haciendo que la instrucción sea cada vez más ligera y de menor nivel.

Hoy los estudiantes quieren más de lo que se merecen, se quiere tí­tulos profesionales sin que tengamos que estudiar, se pasa de un año a otro sin cumplir con lo exigido, queremos un buen calificativo sin que nos cueste; y me pregunto: en estas actitudes, ¿dónde están los valores? Trabajar ambas cosas es lo coherente, es lo difícil.

El reto de Lord Kelvin.  Es incrementar los niveles de exigencia, que la formación en valores tenga su correlato con lo académico.

Valores como el esfuerzo, la dedicación, la entrega plena y la responsabilidad se deben formar en el proceso de enseñanza aprendizaje. Nuestros alumnos deben conocer de la disciplina, que en la vida todo tiene un costo. Ellos deben no sólo destacar académicamente; sino además y por su propio peso, tendrán una marcada calidad personal, serán hombres y mujeres que se exijan y exijan, generosos y de bien. Los tiempos cambian, y para los nuestros, esperamos que sean cada vez mejores.

Ing. Jaime Castro Vidal M.G.E

Fundador

Colegio Lord Kelvin.

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